Con tres ediciones a sus espaldas el Racer Explosion se ha consolidado ya como un evento motero único y de enorme interés. Este año ha retrasado sus fechas hasta el mes de junio y sin duda, si las mantienen, se convertirá en la fecha que marque el comienzo del verano motero.

Si todavía no conoces lo que es el Racer Explosion es fácil de explicar. Tandas de motos clásicas, neoclásicas y cafe racer, en un trazado mítico como el Circuito del Jarama orientadas hacia todos los públicos, con un carácter no competitivo y abierto a todos los públicos; la idea es el puro disfrute de la moto sin más. Además zona de exposición y tiempo para contemplar auténticas bellezas actuales y de otra época y, sobre todo, para hablar de motos con un buen número de apasionados.

Como ha sucedido en muchos países de Europa, especialmente los que viven el mundo de la moto de una forma más genuina,  las motos clásicas son algo que todos queremos tener en nuestro garaje. Bien sea porque no nos deshicimos de una de nuestras motos, la que más nos influyó en nuestra trayectoria motera,  bien porque echando mano del mercado de segunda mano hemos adquirido esa moto con la que siempre soñamos. En el Racer Explosion pudimos ver algunos de los modelos más carismáticos de la dorada época de las motos japonesas deportivas de finales de los 80 y de los años 90, junto con británicas, italianas y alemanas. También nuevas creaciones o recreaciones de marcas como Mash que apuestan por el lowcost con estilo. Mención especial tuvo el apoyo que Triumph brindó al Racer Explosion, con la muestra de algunas de sus mejores neoclásicas y la participación activa en las tandas de algunos de sus miembros.

Poco a poco el paddock del Racer Explosion se fue poblando de muchos y muy buenos expositores, los mejores, los que les gustan las motos de forma incondicional… Sin duda un evento reservado para los mejores.

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