Bosch ha desarrollado un combustible sintético neutro en carbono, una revolución que podría poner a salvo los motores térmicos tal y como los conocemos hoy. Se trata de una revolucionaria tecnología que ha llegado de la mano de la firma alemana y que podría suponer un ahorro de 2,8 gigatoneladas de CO2 en Europa.

En el proceso de fabricación de un combustible sintético se captura el dióxido de carbono que es el causante del efecto invernadero y lo convierte en materia prima. A partir de la “contaminación” se podría producir gasolina, diésel o un sustituto de gas natural, con la ayuda de la electricidad procedente de energías renovables.

Con este anuncio Bosch pretende hacer que los vehículos de gasolina (y diésel) sean neutros en carbono y por lo tanto contribuyan a limitar el calentamiento global, en palabras de Volkmar Denner, presidente del Consejo de Administración de Bosch. Para ello se necesita el apoyo gubernamental a la hora de imponer el uso de estos combustibles.

Bosch desarrolla un combustible sintético

El nuevo combustible sintético de Bosch se podría vender en las gasolineras convencionales

Los combustibles sintéticos, además, se pueden realizar para que no produzcan apenas residuos, lo que abarataría el tratamiento de los gases de escape de motos y coches. Este tipo de carburantes se obtienen a partir de procesos termoquímicos a partir del carbón, gas natural o biomasa (los denominados biocombustibles).

El precio del litro de este tipo de combustible no tendría que ser muy superior al de un litro de combustible convencional, entre 1 y 1,40 euros, y se podría utilizar la misma infraestructura de gasolineras para comercializarlos.

De esta forma se conseguiría una nueva vía de desarrollo para la propulsión de los vehículos a motor que favorecería la progresiva implantación de los motores eléctricos o híbridos.

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