Daytona es un nombre mítico para cualquier aficionado a la moto, y para ello ha recorrido un largo camino como meca del motociclismo, especialmente el norteamericano. Daytona es una playa, y un circuito, y el nombre de una Triumph y la más importante concentración motociclista de Estados Unidos… ¿y qué tiene para atraer a los amantes de las dos ruedas como la luz a una polilla?

Para empezar una playa. Pero no una playa normal; es muy, muy ancha y larga y con una arena compacta que permite rodar con un vehículo a toda velocidad. Luego, además, está ubicada en el Condado de Volusia, en la costa este de Florida, con lo que el buen clima está garantizado una gran parte del año.

Circuito Daytona Beach

Su peculiar arena llamó muy pronto la atención de los locos de la velocidad convirtiéndose en el escenario ideal para batir récords. Entre 1894 y 1897 Ramsond Olds, fundador de la marca Oldsmobile, acudió a Daytona para poner a prueba su Olds Pirate. En 1897 se unió a él Alexander Winton, fundador de la marca con su nombre, para competir con Olds a los mandos de su Bullet. La rivalidad entre ambos dio lugar a las primeras carreras organizadas en la playa de Daytona.

Tras estos dos pioneros acudieron otros muchos “recordman” a la legendaria playa: William K. Vanderbilt en 1904 batió con su Mercedes las 92,30 millas por hora (153,77 km/h), aunque la FIA se negó a reconocerlo. Después vinieron Arthur McDonald (104.65 mph), Herbert Bowden (109,75 mph), los hermanos Stanley, Louis Chevrolet, Malcolm Campbell… Glenn Curtiss, con su moto de ocho cilindros en V, batió en 1907 las 136,3 mph en la playa de Ormond, contigua a Daytona, y que resulta casi una prolongación de nuestra protagonista.

Circuito Daytona Beach

En 1937, tras mucha gasolina quemada ya en Daytona, se organizó la primera carrera de las 200 Millas para motos. El circuito estaba formado por un recorrido oval, de unos cinco kilómetros, en los que se combinaba la arena de la playa y el asfalto. El primer ganador fue Ed Kretz, sobre una Indian, que logró 120 km/h de promedio y se impuso a noventa y ocho inscritos. Los ocho primeros montaban motos Indian o Harley-Davidson, por lo que Daytona parecía destinada a convertirse en un coto privado de las marcas americanas, una impresión refrendada con las normas que la AMA impuso, y que beneficiaban claramente al producto propio.

Y así fue en las tres ediciones siguientes, en las que Harley Davidson, con equipos muy profesionalizados, supo imponerse a sus rivales, especialmente Indian. Sin embargo, en 1941 vino a colarse un invitado inesperado: Bill Mathews, sobre una Norton 500 batió a sus rivales de 750 y se alzó con la victoria. Era la primera vez que ganaba un piloto foráneo (Mathews era canadiense) sobre una moto extranjera. Todo un puñetazo en el ojo para los norteamericanos.

Circuito Daytona Beach

La revancha hubo de esperar a 1947, porque el ataque a Pearl Harbor, no por esperado fue menos traumático para el país, que se lanzó con desenfreno a la II Guerra Mundial, y se volcó todo el esfuerzo industrial en fabricar artículos militares tanto para los ejércitos propios como para Gran Bretaña y la URSS. Volcados en producir cañones, portaviones y bombas atómicas, el país no estaba para carreras. Eso sí, cuando se retomó la prueba, nada menos que 176 pilotos acudieron a competir, y fue necesario que el alcalde solicitara a los habitantes del pueblo que alojaran a los visitantes en su casa, ante el desbordamiento de los establecimientos hosteleros del lugar.

Circuito Daytona Beach

La edición de 1947 fue ganada por Johnny Spiegelhoff, a lomos de una Indian de preguerra. Lo más curioso quizá es que este rey de los circuitos ovales era natural de Milwaukee, la patria chica de Harley Davidson. Para 1948 se preparó un nuevo circuito, más largo (unos seis kilómetros) y con curvas más peraltadas. De nuevo el triunfo fue para Indian, pero el segundo puesto fue ocupado por Mathews y su Norton. En efecto, la “pesadilla europea” estaba de vuelta, aunque con un equipo deficiente frente al despliegue de medios de los norteamericanos. Fue precisamente la carencia de recambios y componentes adecuados la causa de la derrota de Norton, aunque en la carrera de Cien Millas (aficionados) Don Evans y Dick Klamfoth ocuparon la primera y segunda plazas, sobre sendas Norton.

Al año siguiente Norton regresó, con más medios y la carrera cuidadosamente planificada, de modo que al bajar la bandera a cuadros Klamfoth, Mathews y Tex Luxe coparon el pódium, para mayor humillación de los americanos. En 1950, 1951 y 1952 se repitieron las victorias de Norton, a pesar de que el AMA hizo cuanto estuvo en su mano por frenarlas, como vetar el nuevo chasis “lecho de plumas” con argumentos técnicos absurdos.

Circuito Daytona Beach

Mientras tanto, en Harley-Davidson les resultaba imposible digerir los golpes, de modo que incrementaron paulatinamente su despliegue hasta lograr, en 1953, retornar a lo más alto del pódium, un lugar que ya no abandonó en quince años. Y eso que no resultó fácil, porque la publicidad lograda abría el mercado norteamericano, por lo que otras firmas británicas como BSA o Triumph siguieron el camino de Norton, llevando equipos cada vez más numerosos y especializados.

En 1961 se construyó un nuevo circuito permanente sobre unos terrenos pantanosos desecados, bajo el patrocinio de William H.G. France. Con ello se logró perpetuar la prueba, aunque se abandonaba la vieja y tradicional arena de la playa, que a partir de entonces se reservó para los cientos de miles de visitantes de la Daytona Bike Week, la semana más grande del motociclismo norteamericano.

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